A veces no sabemos por que dejamos lo que nos llena tanto atrás, seguramente sea para coger algo de fuerza y emprenderlo mucho mejor que nunca.
Con este espíritu retomo mi blog, para intentar no faltarle nunca más la atención que me gusta sobre él. Y para ello quisiera escribir la entrada que más tiempo llevo esperando escribir, aunque algunos comentarios que me han llegado al blog (no se de quién) un poco más y me hace retroceder en mi intento. Aquí comienza mi despedida de Málaga II.
Como mal hijo del vecino mucho tiempo tardé en apreciar lo que tenía entre manos. Como bien sabeís todos los que me conoceís mi estancía en la ciudad de la humedad mis dos primeros años no fueron del todo de mi agrado, haciendo esto tal vez cegarme en las cosas buenas que siempre rodean a las cosas (cosa muy importante esta).
Como en todas lo importante en la vida siempre hubo un punto de inflexión para mí en Málaga. Mi forma de ver a Málaga comenzó a cambiar para mí a finales de mi segundo curso, cuando mi vida (sin controlarla yo en ese caso) giró (a mucho mejor) de forma inesperada. Esto me permitió disfrutar mucho más de esta particular ciudad y sobre todo acercarme más a mis amigos de la universidad y malagueños (especialmente churrianeros).
Yo noy soy bueno, o eso creo, recordando los pequeños buenos momentos. Pero lo que si que me llevo para siempre es la sensación de haber disfrutado muchísimo de vivir esta ciudad y conocer a muchísima gente que me ha marcado para siempre.
He disfrutado muchísimo de mi plaza de la Merced, de mis amigos de la plaza, de cruzar la calle Larios y alzar la vista en la plaza de la constitución o de cruzar el maravilloso paseo marítimo de El Palo.
Me enorgullece el haber intentado conocer esta ciudad, conocer sus calles y algunos de sus rincones. Echaré de menos mis bares favoritos, el intentar ir a ver al Unicaja (ahora lo arbitro, jeje) y el perderme en La Palmilla.
No se lo que voy a hacer este año sin mi cuarto, sin mi piso y sin mis vecinos. Vivir en la tranquilidad en la que vivía en ese piso y con la contínua diversión de sus Jueves. sin subir a la facultad oyendo vociferar a los habitantes de la Cruz Verde.
A mis amigos malagueños siempre les ha dolido mi comentarios hacia esta ciudad. Lo que no se es si ellos llegaron a darse cuenta de que yo solo buscaba en ello transmitirles mi creciente cariño a mi ciudad durante cuatro años, cariño que nunca creí que iba a crecer tanto.
No se a donde deparará mi futuro, si será cerca o muy lejos de Málaga. Lo que si se es que siempre será una ciudad especial para mí y que intentaré no dejarla de lado nunca, por que lo que he vivido en ella durará para siempre.
Echaré muchísimas cosas de menos, me da miedo el cambio. Y ante todo me da pena saber que hay un momento para todo, y que mi momento en Málaga parece haber tocado a su fín.
Y es que nunca aprecio nada en su justa medida hasta que lo pierdo.
20 de septiembre de 2010
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que bonito
ResponderEliminarcomo siempre ers un marica de mierda,ya no odias tanto malaga no???ers un marica no t gusta a ti cambiar de opinion so falso
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