13 de diciembre de 2010

SOCIBUS

Hola a todos.

En estos útimos tres meses he estado buscando trabajo (si fue más intensiva o no depende de donde pongamos el listón), que me ha estado a punto de llevar a Polonia o a Panamá -esperemos que al final no tenga que ir-. Aunque el lugar que más he visitado ha sido la capital del Reino: Madrid.

Y como todos ustedes saben, mis viajes pueden ser muy interesantes, ya sea el medio de transporte que sea y con cualquier tipo de sujeto como compañero de viaje.

1er Viaje: El poder de los bocadilllos de Jamón

Es conocido desde la campiña sur cordobesa hasta el crudo norte lo interesante y ameno que se pueden llegar  a hacer los viajes a Madrid en autobús. Como compensación a su minimo aporte económico puedes ser bendecido por millones de experiencias enriquecedoras. Ante esta situación mi cuerpo se encontraba a la espera de fuertes emociones.

Pero la verdad es que en el viaje de ida nada de esto aconteció, solo un simple retraso a la entrada de Madrid, seguramente siendo una muestra de como es la vida en la capital.

Pero el viaje de vuelta no me podía defraudar....

Cuando el querido autobús -de la compañía SOCIBUS- va lleno, eso poco más que puede parecer un cuadro muy vareopinto, con gente de todo tipo y olores que pueden provocar daños cerebrales.

Pero el destino no me guardaba nadie de apariencia (de apariencia) extraña, sino un bonachón hombre mayor, el cual disfruto conmigo durante el principio del viaje de la película "Avatar". El problema radicó a partir del paso de Despeñaperros, una vez acaba la película.

El hombre se desató como un obsesionado por el noble arte del no callarse de ningún modo.  Para nada sirvió que estuviese leyendo ni el que me pusiera a escuchar música. El buen hombre me explicaba todo lo que hacía en Madrid, los Km que iban quedando y contínucas quejas a las paradas del autobús.

Siendo su mayor perla cuando me estuvo contando al detalle como había actuado como gran héroe americano al decidir dar un bocadillo a una señora, pues eran de jamón y su señora había preparado dos.

Grande fue mi actuación en la parada de descanso de Pedro Abad, en la que tuve que esconderme en los servicios para que el hombre no me persiguiera.

2º Viaje: Como tocar la polla en un atobús.

Una vez más me cargue de Filosofía y paciencia (aunque parezca que no, tengo de esto) para inciar una nueva traversía hacia la meseta. Y mucho uso tuve que hacer de estas herramientas en este viaje, al haber sido acompñadao dos fialas de asientos atrás por un gallinero que pasaría a la historia.

Era integrado por una pandilla muy representativa del fracaso educativo de la LOGSE. Pasaron todo el viaje con sus música amplificada por sus asquerosos moviles, cantando al unísono sus canciones de pastilleros, dando palmas y tirándose peos.

Esto es algo bastante grave cuando el viaje dura casi 5 horas y estás en una olla a presión como es este maravilloso medio de transoporte que tanto le gusta al Kaiser. Como no podía ser de otra forma, esto llego a un punto tan tenso que hizo que un armario que habia en el autobús se levantara y lees pidiera cortesmente que se callaran, a lo que un mono de ellos increpó, increpandole que si tenia cojones de pegarle y que le esperaba a la salida del autobús.

La vuelta de este viaje fue el más duro de todos. Fue precedido por un viaje relámpago  por el metro de Madrid (gran obra realizada por el gremio de los "inJenieros") no me permitió obter billete en el autbús de las 16.00 y de las 16.30 al ir completos, por lo que tras gratificantes llamadas telefónicas a la puente, me dispuse a ir a la estación de Atocha a comprar un billete del AVE.

Una vez que las cosas están complicadas, todo se vuelve gris y nada sale a derechas por lo que no había billetes en ninguno de los AVEs, pero es que además no tenía ni dinero en metálico ni en la tarjeta (entre tanto veo pasar  a Antonio Guerra por delante mia). Por lo que solo me quedó hacer 4 horas más de espera y salir en el SOCIBUS de las 21.00.

Este sería el más incómodo de todos mis viajes, "tocándome" un autbús de asientos no adapatados a larga distancia. Al no estar el autbús ocupado a mucho más del 50% la gente se dispuso de forma que nos sentaramos individualmente por cada par de asientos, sentados en forma de zig-zag a través de las filas, para de esta manera no molestar al sentado detrás de cada uno.

Delante mía no se había sentado nadie al inicio de mi camino, aunque nada más salir se sentara, denominemosle, un caballista. A pocos kms de la salida decidió echarse para atrás siendo yo "apachurrado".

Como mi compañero de atrás ya estaba roncado decidí pedirle que depositara su caballo en su asiento de al lado para formar un zig-zag, a lo que me contesto que eso era "la pescadilla que se muerde la cola". De nada sivió que le dijerá que si pensaba que era mejor que levantase a una persona en vez de el sentarse al otro lado.

3er viaje: El AVE y el traje

Todos mis viajes se realizaron como una contrarreloj, pero en todos ellos tuve que hacer noche en el piso de Manolo Guerrero (desde aquí te agradezco tu ayuda). Aunque en este último no pudo ser al trabajar yo la tarde de antes.

El viaje de ida lo tuve que realizar en el AVE. Que, sin exagerar, es el cielo comparado al autobús. Todo fue perfecto (menos el precio a pagar).

El viaje de vuelta, al no haber pecnortado en Madrid, lo tuve que realizar vestido de traje. Lo cual os aseguro que no es lo más recomendable en un viaje de este tipo.

Además en este viaje estuve acompañado por un compañero que no recordaré facialmente, aunque si su olor, que era más intenso de lo recomendable para tenerlo junto a tu lado durante varias horas. Y es que el que pude ser mi último viaje a Madrid para una buena temporada, tenía que tener algo especial.

El futuro nunca es algo seguro, y si muy cambiante. No se si me deparará quedarme en Madrid por algún tiempo, y aunque estos viajes no fueran del todo confortables, es una ciudad a la que hay que visitar.

3 comentarios:

  1. Pero vamos a ver nene! o no escribes o nos pegas aqui la biblia en verso!

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  2. no me convence tu escrito...

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  3. vaya tela, no tiene xixa, no te han violado, ni pegado, ni atracado, ni tirao del autobus en marxa, ni habia bombas, ni na de na

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