11 de mayo de 2011

Un mar de Olivos

¿Cuándo me va a invitar a tu piscina? ¿Cúando? ¿Cuándo, cuándo, cuándo!!!? Con ese tonillo que todo el mundo habrá usado alguna vez en un viaje en coche, me mostré durante muchos años en la petición sin cesar.

No podía comprender por que mi amigo Manolo nunca quería invitarme a su piscina. El me explicó muchas veces que se encontraba lejos del pueblo, y al explicarme de su situación y sus acondicionamientos no comprendía que pudiera haber reparo alguno en su uso y disfrute.

Pero el esperado día llegó. Yo iba a realizar el que para mi sería mi primer viaje relámpago de estudios, algo que luego haría alguna vez más que otra. LLevaba ya en Málaga alguna semana de más e iba a hacer un viaje de unas 24 horas entre los exámenes.

Le propuse a Manolo y Borrego darnos una vueltecilla por el pueblo en el Renault Megane. Viaje que nos llevaría en primera instancia en Sotogordo (aun no habia lanzado el que se conocería en la madrugada del Miercoles Santo de 2011 como el "Sotogordo") a visitar la verbena (fue esa época que Angelillo le habia cogido gusto a la organización de  verbenas), sin demasiado divertimento.

Como los planes no estaban resultando de la forma que habíamos planeado, Manolo decidió llenar su cuerpo de valentía y ofrecer aquello que por tantos años había estado preservando: ofrecer su piscina.

Ni cortos ni peresozos, fuimos corriendo a pillarnos una toalla para bañarnos en lo que se suponía que tendría que ser agua.....

La situación se fue haciendo con el paso de los minutos más extraña cuando Manolo me explicó que no podíamos ir en el megané y que necesitaríamos un 4x4 para entras en su "campo" (ese día también comprendí que el Vitara de 4x4 tiene poco). Manolo nos conduciría por el lado "oculto" del canal, pues para muchos pontanos creo que pocas veces le tiramos por el canal por el "lao" que no es el de Cordobilla.

Después de un buen rato de camino de carretera, cual rally (pa rally "er Juande") nos introdujimos en un camino de tierra, como no podia de ser otra forma entre olivos. Camino que además de largo, como en "Up" fueron apareciendo perros que sin miedo ninguno al coche se nos lanzaban (Manolo, como si fuera una "loca de los gatos" decia que eran suyos).

http://www.youtube.com/watch?v=zfDhaPO_NL4&feature=youtu.be

Todas estas tergivencias no parecian suficientes para estropear el objetivo que persiguiamos.... un buen chapuzón en la piscina deseada.

Pero el corazón se me fue helando cuando Manolo dijo que habiamos llegado.  Como una construcción solamente comparable con la arquitectónica de "Castillo Anzur" se elevaba lo que yo siempre creí que sería un chalet.

Daba igual, pues el agua es agua en cualquier recipiente. Hasta que al voltear  la casa, para ver la piscina, Manolo se percató de que la piscina...... no tenía agua.

Y es que eso no era un "campo", sino un cortijo donde mi amigo Manolo se pone moreno en Invierno y adelgaza en Verano. Y ahora os digo, que gracias a que no había agua, guardo mejor recuerdo.



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